El calendario avanzó de forma implacable sobre el horizonte de Seúl, marcando el inicio del séptimo mes de gestación. El penthouse de Hannam-dong se había transformado en un búnker de alta gama donde la sofisticación ejecutiva de Valeria convivía con los antojos más imprevistos de la medianoche. Ji-hoon operaba bajo una disciplina milimétrica, burlando las madrugadas coreanas para conseguir frutas tropicales andinas o dulces específicos que la joven CEO exigía con una sonrisa juguetona desde la