Valeria alzó el mentón con la precisión de quien ha nacido para mandar. Su voz adoptó un timbre glacial que solía congelar las salas de juntas más competitivas del mundo.
—Soy Valeria Vega, directora ejecutiva de Vega International, y estoy aquí para coordinar una inversión de alto nivel que requiere absoluta confidencialidad —declaró con frialdad, dejando que cada palabra cayera como un golpe sobre el rostro sudoroso del gerente—. Interrumpir el descanso de una ejecutiva de mi calibre no es so