—¡Oh, señorita Vega! —exclamó el presidente de Global Internacional, soltando una risa jovial y pícara—. Si no tiene ningún compromiso, permítame presentarle a mi hijo. Estoy seguro de que a él le encantará compartir su tiempo libre con usted y mostrarle los mejores lugares de Seúl para que se conozcan.
—Muchas gracias por el ofrecimiento, señor presidente —respondió Valeria, soltando una carcajada franca y diplomática—. Pero le advierto que casi no tengo tiempo libre con la expansión de la emp