No Somos Locas Nos Vuelven Locas

No Somos Locas Nos Vuelven Locas ES

Otros
Última actualización: 2026-03-26
Jesu  En proceso
goodnovel18goodnovel
0
Reseñas insuficientes
14Capítulos
5leídos
Leer
Añadido
Resumen
Índice

Laila creyó haber encontrado el amor perfecto en Enzo: un hombre que la hacía sentir especial, que le regaló un consultorio y un paraíso con vista al mar. Pero detrás de los besos apasionados y las promesas, empezaron los celos, las puertas cerradas, las preguntas constantes y las mentiras que ella misma se contaba para sobrevivir. Cada paciente que atendía era un espejo de su propia vida: mujeres que decían “exagero”, “me caí por las escaleras”, “él me ama demasiado”. Poco a poco, Laila entendió que no estaba loca… la volvían loca. Y cuando el control se volvió insoportable, decidió que ya no iba a correr solo en su mente. Un thriller psicológico que denuncia cómo el abuso emocional fabrica la duda, el silencio y la culpa… hasta que una mujer decide romper el ciclo.

Leer más

Capítulo 1

Ilusa

Ilusa fui.

Ilusa al creer que el amor llegaba envuelto en promesas brillantes y que, una vez que lo tenía en mis manos, nada podría empañarlo.

Ilusa al pensar que todo sería color de rosa.

Lo que no sabía era que, poco a poco, Enzo iba a ir pintando mi mundo de negro. Un negro que al principio parecía solo sombras suaves, casi románticas, pero que con el tiempo se volvió tinta espesa, imposible de borrar.

Lo conocí en la universidad, en el último año de psicología. Yo tenía 23 años, estaba terminando mi tesis sobre resiliencia emocional en mujeres víctimas de violencia, y él apareció como uno de los inversores principales del proyecto de investigación que mi grupo había presentado a una fundación privada. Enzo Vitale, 25 años, heredero de una fortuna familiar italiana que nadie cuestionaba demasiado. Alto, elegante, con esa sonrisa lenta que parecía saber más de lo que decía. Cuando entró a la sala de presentaciones, todos nos quedamos callados un segundo. No por intimidación, sino porque era imposible no mirarlo.

Me tocó exponer la parte de las entrevistas cualitativas. Hablé con pasión, con números y con historias reales que había recopilado. Al final, él levantó la mano y preguntó:

—¿Y tú, Laila? ¿Crees que una persona puede salir realmente de un ciclo de abuso si no cambia su entorno por completo?

Me miró directo a los ojos. Yo respondí algo sobre redes de apoyo, sororidad, agencia personal… no recuerdo las palabras exactas, pero sí recuerdo que él sonrió como si mi respuesta le hubiera gustado más de lo que esperaba.

Después de la presentación se acercó. Me felicitó. Me dijo que le había impresionado mi empatía. Me pidió mi número “por si necesitaba más datos para su informe de inversión”. Yo se lo di sin pensarlo dos veces.

De ahí todo fue un torbellino dulce.

Mensajes diarios. Cafés después de clases. Paseos por el centro histórico de la ciudad. Viajes de fin de semana a la costa. Me contaba de su familia, de cómo había heredado todo joven tras la muerte de su padre, de cómo quería usar ese dinero para “hacer cosas buenas”. Yo le creía. ¿Por qué no iba a creerle? Era atento, generoso, escuchaba cuando yo hablaba de mis pacientes, de mis sueños de abrir un consultorio propio. Me regalaba libros de psicología que yo ni siquiera había podido comprar. Me hacía sentir vista, valorada, especial.

Cuando me propuso matrimonio, fue en una cena en un restaurante con vistas al mar. Se arrodilló con un anillo sencillo pero perfecto, de oro blanco y un diamante pequeño que brillaba como si supiera que no necesitaba más. Dijo:

—Laila, quiero pasar el resto de mi vida cuidándote. Déjame ser tu hogar.

Lloré. Dije sí. Lo abracé tan fuerte que pensé que nunca lo soltaría.

Llamé a mis amigas esa misma noche, todavía temblando de emoción.

“¡Me voy a casar!”, grité al teléfono.

Ellas gritaron más fuerte que yo. “¡Es un príncipe!”, dijo Carla. “Te mira como si fueras lo único que existe en el mundo”, dijo Sofía. “Es perfecto para ti, Laila. Te va a cuidar siempre”.

Mi familia estaba igual de feliz. Mi mamá lloró de alegría cuando le mostré el anillo. Mi papá dijo: “Ese muchacho viene de buena cuna, tiene cabeza para los negocios y te mira con respeto. Es lo que toda madre quiere para su hija”.

Planeamos la boda como si fuera un sueño colectivo. Yo quería algo pequeño, íntimo, en un jardín con flores blancas y luces colgantes. Enzo dijo que sí a todo, pero poco a poco fue sugiriendo “detalles mejores”: un salón más grande, más invitados (sus socios, sus amigos de negocios), un vestido de diseñador que él mismo eligió. Yo sonreía y decía “está bien, si te hace feliz”. Porque estaba enamorada. Porque pensaba que ceder era parte del amor.

Y entonces empezaron las señales. Pequeñas. Casi invisibles al principio.

Un mensaje: “¿Dónde estás, amore? No me contestaste en 20 minutos”.

Otro: “¿Con quién estabas hablando por teléfono? Sonaba como hombre”.

Celos cuando mencionaba a un compañero de la universidad. “No me gusta que te rías tanto con él. Me hace sentir inseguro”.

Yo me reía, lo abrazaba y le decía: “Son cosas de un hombre enamorado. Es normal. Significa que me quiere mucho”.

Tonta. Tonta enamorada.

Pensaba que sus preguntas constantes eran cariño. Que su necesidad de saber dónde estaba cada minuto era protección. Que sus “te amo tanto que me duele verte con otros” eran poesía.

No veía que ya estaba empezando a pintar.

Un trazo negro aquí: un comentario sobre mi ropa (“ese escote es demasiado, ¿no crees?”).

Otro trazo: “No salgas tanto con tus amigas, prefiero que estemos solos”.

Y yo, ilusa, seguía diciendo: “Es porque me ama. Es porque le importo”.

La boda fue hermosa. Luces, flores, música suave, promesas susurradas frente a todos. Cuando me besó como esposo, sentí que el mundo entero era nuestro.

No sabía que ese beso era el último momento en que mi mundo sería rosa.

Poco a poco, el negro se extendía.

Y yo, todavía ciega, seguía creyendo que el amor verdadero tenía que doler un poco.

Ilusa.

Desplegar
Siguiente Capítulo
Descargar

Último capítulo

Más Capítulos

También te gustarán

Último capítulo

No hay comentarios
14 chapters
Ilusa
Luces Flores y La Primera Mentira
Las Primeras Sombras
La Primer Grieta Que Sangra
El Ciclo Que Se Cierra Y Abre De Nuevo
La Visita Que Casi Lo Rompe Todo
El Teléfono Que Ardía En Mis Manos
El Día En Que El Odio Nació
El video
La Cachetada
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP