Enzo me dijo en la tarde que tenía que acompañarlo a un evento benéfico.
No me preguntó si quería ir.
No me preguntó si estaba cansada.
No me preguntó absolutamente nada.
Solo dijo:
—Prepárate, tenemos un evento esta noche.
Así, como si yo fuera parte de su agenda.
Como si yo fuera otro objeto más que tenía que llevar para que la gente viera lo perfecta que era su vida.
Yo no quería ir.
Pero fui.
Porque todavía estaba jugando mi papel.
Y porque a veces, para destruir algo desde dentro, primero