Mundo ficciónIniciar sesiónPaulina lo tenía todo: una familia adinerada, unos padres que la adoraban y un hombre al que amaba profundamente. Pero el día que debía ser el más feliz de su vida se convirtió en una pesadilla. Durante su luna de miel, un terrible accidente acabó con la vida de sus padres y la dejó marcada por una cicatriz que cambió su destino para siempre. Cinco años después, vive atrapada en un matrimonio abusivo con Daniel, un hombre cruel que se ha encargado de destruir su autoestima, haciéndole creer que nadie más podría amarla y que estar a su lado es un acto de caridad. Todo cambia cuando Luciano, el atractivo y ambicioso tío de Daniel, regresa a la ciudad. Apenas unos años mayor que su sobrino, Luciano mantiene una feroz rivalidad con él por la enorme fortuna familiar. Y existe una única condición impuesta por el patriarca de la familia: el primero que tenga un heredero se quedará con toda la herencia. Cuando Paulina descubre que Daniel la engaña con Noelia, comprende que ha llegado el momento de dejar de ser una víctima. Decidida a recuperar el control de su vida y cobrar venganza, le propone a Luciano un acuerdo tan arriesgado como escandaloso: él le dará el hijo que necesita para ganar la herencia, y ella le dará la oportunidad de derrotar a Daniel.
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*Narra por Paulina*
Tenía una vida perfecta. Era una joven hermosa, pertenecía a una de las familias más poderosas de la ciudad y estaba a punto de casarme con mi primer amor.
En solo una semana me convertiría en la esposa de Daniel Bustamante. Nuestras familias habían organizado una cena pre-boda en nuestra casa para celebrar y sellar aquella unión.
Fue entonces cuando llegó él: Luciano Bustamante, el tío de Daniel. Apenas unos años mayor que mi prometido, pero con una reputación que lo precedía en toda la élite. Lo llamaban el gigoló de la alta sociedad.
Entre Daniel y Luciano siempre había existido una fuerte rivalidad. Tal vez porque Luciano, con su presencia magnética y su aura peligrosa, siempre lograba opacar a su sobrino.
En medio de las felicitaciones y las sonrisas de los invitados, sentí la necesidad de escapar un momento. Subí a mi habitación para cambiarme los zapatos.
Fue entonces cuando un ruido extraño llamó mi atención.
Entreabrí la puerta con cuidado y el corazón se me detuvo.
Ahí estaba Luciano, sentado en el borde de mi cama, con los pantalones abiertos y mi bata de pijama enredada entre sus manos. Se masturbaba con los ojos cerrados, respirando con dificultad.
—Paulina… —gimió con voz ronca—. Mi Paulina…
Lo vi todo.
Lo observé hasta el final, hipnotizada y en shock. Luciano se corrió con un gemido, apretando los dientes mientras murmuraba cuánto me deseaba, lo mucho que me quería en su cama. Después, con cuidado, escondió mi bata de pijama dentro de su bolsillo.
Nunca antes había sentido acelerarse y detenerse al mismo tiempo, el tío de mi novio me deseaba con una intensidad que me hizo temblar las piernas y desear cruzar una línea prohibida.
Esa imagen se quedó grabada en mi mente desde esa noche. Luciano Bustamante, el seductor más conocido de la élite de la ciudad, el hombre que podía tener a quien quisiera… me deseaba a mí.
El día de la boda, Luciano no apareció. Envió una excusa formal y anunció que viajaría a París, donde se quedaría a vivir indefinidamente para hacerse cargo de los negocios de la familia en Europa, la verdad era lo mejor, después de lo que pasó, verlo me desestabilizaba.
Después de la boda, Daniel y yo nos fuimos de luna de miel a Brasil. Mis padres, entusiasmados, decidieron acompañarnos para festejar su aniversario, era el viaje de mis sueños con las personas que más amaba.
Nunca imaginé que ese viaje cambiaría mi vida para siempre.
Estábamos en Brasil. Un día decidimos salir de compras. Daniel, que se sentía algo cansado, prefirió quedarse en la casa. Mis padres y yo salimos a disfrutar de un día maravilloso en aquel lugar tan vibrante.
Pero en el camino de regreso, el automóvil perdió los frenos de repente, mi padre hizo lo posible para mantener el control fue inútil.
Mis padres murieron en el accidente.
Y yo… sobreviví. Aunque mi rostro quedó marcado para siempre con una cicatriz que me reco
rdaría cada día lo que había perdido.
Capítulo 41Daniel me miró como si acabara de darle el golpe más fuerte de toda su vida.Durante unos segundos permaneció completamente inmóvil. El teléfono seguía en su mano con el video pausado en la pantalla, pero ya ni siquiera parecía recordarlo.Sus labios se movieron lentamente.—¿Qué acabas de decir? —sus ojos de abrieron llenos de odio Respiré hondo, ya no había vuelta atrás, era el momento de decir la verdad —Escuchaste perfectamente. Tú no eres el padre de este bebé —lo mire a los ojos segura.Su mandíbula se tensó. Vi cómo sus dedos apretaban el celular con tanta fuerza que pensé que terminaría rompiéndolo.—No... No puede ser. —Daniel dio un paso hacia mí, con los ojos llenos de rabia —Entonces dime quién es.Lo miré fijamente.—No lo sabrás, entre los dos ya no hay nada, no tengo porque decirte.Sus ojos se llenaron de rabia, podía ver cómo poco a poco iba perdiendo el control de sus emociones.—¡Paulina! Te estoy preguntando quién embarazó a mi esposa, me engañaste, d
Capítulo 40Luciano sentía una fuerte jaqueca así que Julián decidío llevarlo de urgencias al médico.—¡No me toques! Eres el peor de los traidores, pero no contento con eso, me mentiste todos estos meses.El guardia llamo a una ambulancia, mientras yo aún temblorosa le pasaba un vaso de agua, sus ojos, su mirada, había regresado.Era el Luciano que me enamoro, que me enseñó que era sentirse amada, deseada y a sentir eso para mí misma.Cuando la ambulancia llegó, Mónica quiso ir con el, pero de inmediato la detuvo —No te quiero volver a ver en mi vida, eres una víbora que se aprovecho de mi situación para llegar a este punto —gruño enojado.El paramédico nos dijo que no se podía ir solo, así que accedí a ir con el, Julián quería evitarlo, pero no había tiempo para nada más y me subí a la ambulancia.El camino fue silencioso, solo escuchaba a los parámedicos dar instrucciones mientras miraba de lado a lado, sin saber cómo preguntarle su había recuperado toda la memoria.Llegamos a urg
Capítulo 39Los besos eran intensos, sentía esa necesidad de hacer el amor con el, Luciano tenía una sonrisa tierna en los labios.—Es como si deseara esto de toda mi vida —me dijo mientras besaba mi cuello hasta llegar a mis pechos.Los dos lo deseábamos, podía sentir lo duro que estaba, y se que el sentía mi humedad que esa que desesperada lo necesitaba a él.—Señores los vamos a sacar, el ascensor se va a mover al siguiente piso y las puertas se abriran —dijo la voz del que creo era el supervisor del edificio.Lo bese más intenso —Llevame a dónde quieras, iré contigo hoy todo el día —le dije bajandome de sus piernas, está llama tenía que ser apagada y solo había una forma.Nos acomodamos la ropa rápido, el suspiro para no sentir el dolor de la ereccion que crecía entre sus piernas.Fue inevitable no soltar una risita nerviosa, estuvimos a punto de hacer el amor en ese elevador sin vergüenza alguna.Cuando las puertas se abrieron la realidad nos golpeo, Julián me abrazó, Mónica tam
Capítulo 38Le pedí a Julián que me sacará de allí, era demasiado para mí, Luciano me agarró del brazo con suavidad —Por favor dime que lo pensarás —me dio un beso en los nudillos, ante la mirada celosa de Julián.Asentí y me fui con Julián de allí con las manos temblorosas, el camino de regreso fue silencioso, Julián miraba al frente, agarrando el volante con fuerza, tenía el mentón tenso Al llegar a casa, el tiro sus llaves al sillón con esa misma fuerza —¿Podemos hablar de lo que te pasa? —intente sonar tranquila para el, Julián era importante para mí.El se acercó a la cocina, sirvió un vaso de agua y puso de un golpe el vaso en el mesón de mármol.—Que vas a aceptar, Luciano y tú van a estar muy cerca, disculpame pero me están carcomiendo los celos.Me quedé paralizada, no sabía que responderle, aún no le había contado esa parte de mi vida.—No se de que hablas.—¡No soy estúpido! Es más que claro que ustedes tuvieron algo antes del accidente, y que tú sientes algo por el ¿Ver
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