Capítulo 5Desperté envuelta en sábanas suaves. Un dolor punzante me atravesaba la cabeza. Parpadeé varias veces, intentando ubicarme, hasta que los recuerdos de la noche anterior llegaron a mí como un balde de agua fría.Luciano apareció en la puerta del dormitorio, impecable a pesar de la hora, con una taza de café en la mano y una sonrisa en los labios.—¿Cómo dormiste, preciosa? ¿Cansada?Me levanté de golpe, sujetando la sábana contra mi pecho. El corazón me latía con fuerza. Empecé a recordar fragmentos: el beso desesperado, sus manos apretando mi cuerpo contra la pared, la forma en que me había desahogado entre lágrimas y alcohol.Mire la ventana, ya era tarde en la noche.—¿Qué pasó entre nosotros? —pregunté, sin atreverme a mirarlo a los ojos.Luciano se acercó y se sentó en el borde de la cama. Su voz era divertida.—Bueno… vinimos a la cama, te sentaste sobre mí, me bajaste los pantalones y me prometiste la mejor felación de mi vida…—¡Por favor, no! —lo interrumpí, horrori
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