Capítulo 40
Luciano sentía una fuerte jaqueca así que Julián decidío llevarlo de urgencias al médico.
—¡No me toques! Eres el peor de los traidores, pero no contento con eso, me mentiste todos estos meses.
El guardia llamo a una ambulancia, mientras yo aún temblorosa le pasaba un vaso de agua, sus ojos, su mirada, había regresado.
Era el Luciano que me enamoro, que me enseñó que era sentirse amada, deseada y a sentir eso para mí misma.
Cuando la ambulancia llegó, Mónica quiso ir con el, pero de