Capítulo 5
Desperté envuelta en sábanas suaves. Un dolor punzante me atravesaba la cabeza. Parpadeé varias veces, intentando ubicarme, hasta que los recuerdos de la noche anterior llegaron a mí como un balde de agua fría.
Luciano apareció en la puerta del dormitorio, impecable a pesar de la hora, con una taza de café en la mano y una sonrisa en los labios.
—¿Cómo dormiste, preciosa? ¿Cansada?
Me levanté de golpe, sujetando la sábana contra mi pecho. El corazón me latía con fuerza. Empecé a reco