Capítulo 38
Le pedí a Julián que me sacará de allí, era demasiado para mí, Luciano me agarró del brazo con suavidad
—Por favor dime que lo pensarás —me dio un beso en los nudillos, ante la mirada celosa de Julián.
Asentí y me fui con Julián de allí con las manos temblorosas, el camino de regreso fue silencioso, Julián miraba al frente, agarrando el volante con fuerza, tenía el mentón tenso
Al llegar a casa, el tiro sus llaves al sillón con esa misma fuerza
—¿Podemos hablar de lo que te pasa?