Mundo ficciónIniciar sesiónEvanya lo tenía todo… o al menos eso creía: una familia, y la ilusión de pertenecer. Hasta que, en plena sala, un sobre y una confesión destrozan su mundo: no es la hija biológica de los Moretty. Para saldar la deuda de su padre adoptivo, la entregan en matrimonio en lugar de su hermana Sabrina a Alistair Ferraro, un capo mafioso despiadado, cuya fama de romper voluntades solo es superada por su control absoluto. Pero la humillación despierta algo inesperado: una ferocidad y astucia que la obligan a luchar por su propia supervivencia. Y mientras Alistair intenta doblegarla, algo más surge: contra todo pronóstico, se enamora de Evanya, y el choque entre su mundo de violencia y su resiliencia enciende una tensión que no es solo de poder… sino de secretos que podrían destruirlos o unirlos a ambos.
Leer más~ Narra Alistair ~Pasaron varios días desde el enfrentamiento con Liliana.Días en los que Evanya comenzó a sentirse un poco más segura. Aun así, su cautela seguía ahí, escondida detrás de una calma que fingía con demasiada habilidad.La observaba más de lo que ella creía.Cómo se detenía frente a las ventanas, como si buscara algo que no estaba allí.Cómo pensaba cada palabra antes de pronunciarla.Cómo dormía rígida, tensa, como si incluso en sueños temiera bajar la guardia.Había algo que me ocultaba, lo sabía.Aún no entendía qué era, pero confiaba en que me lo diría cuando estuviera lista.Evanya ya no era solo una esposa por contrato.Había aceptado su lugar.Y yo… había hecho una promesa.No solía cumplir promesas hechas desde la emociónLa emoción debilitaba.La emoción hacía cometer errores.Pero esta vez era diferente.Era mi esposa.Y lo que era mío, se protegía.Esa mañana desperté con una decisión tomada.Tenía una sorpresa para Evanya. Algo que, sabía, la haría verdader
~ Narra Evanya ~Estaba completamente perdida en mis pensamientos, con la mirada fija en la ventana, observando un punto inexistente, cuando escuché la puerta de la habitación abrirse.Me giré de inmediato.Era Alistair. Él entró con paso seguro y se dirigió hacia mí .—Te veo muy pensativa —dijo con voz calmada—. Estás pensando en Liliana, ¿verdad?Negué levemente, aunque no era del todo cierto.—Tranquila, Evanya —continuó—. No tienes que enojarte ni prestar atención a sus amenazas. Ella no es más que una malcriada.Antes de que pudiera responder, me tomó con facilidad y me alzó, sentándose en la cama conmigo sobre sus piernas. El gesto fue íntimo, demasiado cercano… y aun así, ya no me alarmó como antes. Poco a poco comenzaba a acostumbrarme a su cercanía, a su presencia dominante, a la forma en que invadía mi espacio sin pedir permiso.Pero Liliana, en ese momento, era lo que menos me importaba.O eso quería creer.Porque sus palabras aún resonaban en mi mente.—Alistair… —murmur
~ Narra Evanya ~Después del encuentro con aquella mujer desagradable, me sentí agotada. No físicamente… sino por dentro. Como si cada palabra que había pronunciado hubiera sido una batalla.Me encerré en la habitación que me habían asignado, buscando un poco de silencio mientras Alistair se ocupaba de sus negocios con Cezzaro y Alesso.La rabia aún ardía en mi interior, pero el miedo comenzaba a ocupar más espacio. Sobre todo al recordar la amenaza que Liliana dejó flotando en el aire antes de marcharse.Y más aún… sus palabras."Primero fue Chiara… y ahora esta."Ese nombre no dejaba de girar en mi cabeza.Chiara.¿Quién era?¿Acaso Alistair había estado casado antes?Si era así… ¿qué había ocurrido con ella?¿Yo no era su primera esposa?Giuliana me había contado muchas cosas durante nuestra conversación. Me habló de las reglas, de su pasado oscuro, del carácter de su hijo… pero jamás mencionó a ninguna Chiara.Eso solo podía significar una cosa: era un tema delicado.Tal vez demas
~ Narra Evanya ~Apenas Alistair y yo pusimos un pie de nuevo en la sala, la vi.Una mujer alta, hermosa y llamativa se lanzó hacia él sin pudor alguno, rodeándolo con los brazos como si le perteneciera.—¡Alistair! —dijo con una voz chillona, pegándose a su cuerpo—. Te extrañé tanto… Vine lo más rápido que pude desde Francia cuando me enteré de tu absurda boda.Sentí cómo el pecho se me apretaba.La mujer se apartó de él de golpe al notar mi presencia detrás. Sus ojos me recorrieron de arriba abajo con desprecio, como si yo fuera algo fuera de lugar.—No me digas que esta es la mujer que escogiste como esposa —escupió, cerrando los puños con rabia contenida.Antes de que pudiera reaccionar, Alistair tomó mi mano y me atrajo hacia su pecho con firmeza. Su gesto fue claro. Protector.—Así es, Liliana —dijo con voz fría—. Ella es Evanya Ferraro, mi esposa.Luego, sin advertirme, dejó un beso suave sobre mis labios. Sentí el calor subir a mis mejillas, no solo por el gesto, sino por escu
~ Narra Alistair ~Subí las escaleras de dos en dos, con el pulso cargado de impaciencia. Abrí la puerta de su habitación , esperando encontrarla allí, sentada, escondida o fingiendo calma.Nada.El vacío me golpeó de inmediato. Mi mandíbula se tensó.Abrí el baño con brusquedad.—¡Evanya! —gruñí.Silencio.Un segundo después, la ira me recorrió el cuerpo como fuego. Aquella maldita niña se había burlado de mí otra vez. Mientras yo confiaba, mientras bajaba la guardia por un instante, ella había hecho exactamente lo que temía.Escapar.Saqué el teléfono del bolsillo con un movimiento seco. Iba a llamar a Juan. Bastaría una orden para que los guardias cerraran cada salida, para que la rastrearan como a una presa. Nadie salía de esa propiedad sin que yo lo supiera.Nadie.Pero antes de marcar, algo me hizo girar hacia el balcón.Me acerqué y aparté las cortinas de un tirón.Y entonces la vi.Allí estaba, en el jardín, bajo el viejo cerezo. De pie, inmóvil, con la mirada clavada en el su
~ Narra Alistair ~Sé muy bien lo complicado que es formar parte de este mundo. Y más aún, ser la esposa de un capo . Mi esposa.Por eso imaginaba perfectamente el tipo de conversación que mi madre estaba teniendo con Evanya en ese momento. Solo esperaba que no le llenara la cabeza con esas reglas rígidas y absurdas que ella seguía al pie de la letra… reglas que yo nunca había considerado necesarias.Mi atención estaba dispersa, demasiado pendiente de lo que ocurría fuera de esta sala.—Hermano —la voz de Alesso me sacó de mis pensamientos—. Dime una cosa… ¿ya empezaste a divertirte con tu esposa mientras la mantenías encerrada?Le lancé una mirada fría.—Lo digo porque últimamente me has estado delegando tareas que te corresponden a ti —continuó, con una sonrisa descarada—. No es que no me guste ayudarte, pero también tengo mi propia vida. Es injusto que tú te diviertas mientras yo me encargo del trabajo pesado.—¿De qué hablas, idiota? —respondí con calma peligrosa—. Eres mi mano de





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