~ Narra Alistair ~
Subí las escaleras de dos en dos, con el pulso cargado de impaciencia. Abrí la puerta de su habitación , esperando encontrarla allí, sentada, escondida o fingiendo calma.
Nada.
El vacío me golpeó de inmediato. Mi mandíbula se tensó.
Abrí el baño con brusquedad.
—¡Evanya! —gruñí.
Silencio.
Un segundo después, la ira me recorrió el cuerpo como fuego. Aquella maldita niña se había burlado de mí otra vez. Mientras yo confiaba, mientras bajaba la guardia por un instante, ella habí