~ Narra Evanya ~
Apenas Alistair y yo pusimos un pie de nuevo en la sala, la vi.
Una mujer alta, hermosa y llamativa se lanzó hacia él sin pudor alguno, rodeándolo con los brazos como si le perteneciera.
—¡Alistair! —dijo con una voz chillona, pegándose a su cuerpo—. Te extrañé tanto… Vine lo más rápido que pude desde Francia cuando me enteré de tu absurda boda.
Sentí cómo el pecho se me apretaba.
La mujer se apartó de él de golpe al notar mi presencia detrás. Sus ojos me recorrieron de arriba