Me detuve en seco al verlo. Alistair Ferraro. Mi cuerpo se heló, el miedo recorriéndome la piel como un escalofrío que no podía controlar, pero me obligué a no retroceder. Respiré hondo, intentando que el terror no me paralizara.
Di un paso hacia atrás, con la intención de escapar, pero él me observaba con esos ojos fríos, y su voz cortó el aire como un cuchillo:
—No des un paso más, Evanya.
No podía dejar que me atrapara ahora. No podía morir, no así, justo como mis padres. Debía mantenerme fi