Danae
El aire frío del jardín me quemaba los pulmones cada vez que intentaba respirar. Había buscado por todos lados, entre las mesas, detrás de las columnas, incluso en la zona de servicio. Y nada. Sofía y Lucas se habían esfumado en cuestión de segundos.
Tenía el corazón desbocado, las manos heladas y el maquillaje corrido por las lágrimas que ya no podía contener. Me arrodillé sobre el césped húmedo, incapaz de mantenerme en pie, y apreté las manos contra el pecho como si así pudiera sostene