Danae
El sonido de la lluvia golpeando los ventanales fue lo primero que escuché.
Desperté sobresaltada, el corazón latiendo tan rápido que por un instante creí que se me saldría del pecho.
No sabía qué hora era, pero el cielo afuera estaba oscuro y el aire tenía ese aroma a tormenta que siempre me había inquietado.
Me senté en la cama, intentando calmar mi respiración, pero el presentimiento no se iba. Era como si una mano invisible me apretara el pecho. Algo dentro de mí gritaba que algo esta