Kael
El viento del atardecer olía a sal.
La brisa venía del mar, tibia, suave, jugando con los cabellos de Sofía y Lucas mientras corrían por la arena riendo a carcajadas.
Sus risas eran lo más puro que había escuchado en mi vida.
Después de tanto ruido, tanto caos, tanto disparo… ese sonido era mi paz.
Danae estaba sentada junto a mí, descalza, con el vestido blanco ondeando suavemente y el sol besando su piel.
La miré en silencio, tratando de grabar cada detalle.
Su sonrisa.
La