Kael
El amanecer en la isla siempre me había parecido engañoso. La calma que ofrecía el mar, esa brisa tibia que acariciaba las palmeras, daba la falsa impresión de que el mundo podía ser un lugar en paz. Pero en mi cabeza, la guerra nunca se detenía.
Esa mañana, Danae dormía en una habitación contigua. Llevaba días bajo mi protección desde que la saqué de las manos de Dorian. Había insistido en que no recordaba nada, y yo, por primera vez en años, tenía miedo de que dijera la verdad.
Porque si