La Última Confesión Del Mayordomo.
Al percibir la tensión en el ambiente, Valentina concluyó con frialdad:
—Damián ya está pagando por sus actos, pero sus cómplices aún no. No descansaré hasta que se arrastren hasta mí y confiesen su crimen. —La ironía tintó sus palabras mientras recogía metódicamente las fotografías esparcidas sobre la mesa.
Mateo y su abuela cruzaron una mirada fugaz, intentando ocultar su inquietud. De pronto, Mateo soltó la copa y, con voz forzadamente calmada, se ofreció:
—Déjame ayudarte con eso.
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