La Inesperada Visita De La Abuela De Mateo.
Valentina permaneció al lado de Mateo hasta que ambos cayeron rendidos por el sueño. A la mañana siguiente, el doctor entró en la habitación. El ligero ruido despertó a Valentina, y su movimiento a su vez hizo que Mateo abriera los ojos. El médico los observó con una sonrisa cordial y bromeó:
—Buenos días, ¿cómo se encuentra nuestro bello durmiente? —dijo con un tono jovial y desenfadado.
Valentina y Mateo no pudieron evitar reírse ante el comentario. Acto seguido, Mateo respondió con hones