26• No me interesa Dean.
Después de terminar el almuerzo, me encontré vagando por la casa, sin un destino claro ni ganas de detenerme. El silencio y la inmensidad de aquel lugar me hacían sentir como una intrusa que buscaba algo que ni siquiera sabía qué era. Sin quererlo, terminé frente al cuadro que había llamado tanto mi atención el primer día que llegué: la dalia negra sobre un fondo rojo intenso. Era una imagen que parecía latir con una especie de oscuridad y belleza cruel al mismo tiempo.
Lo observé, preguntándom