Extra II • Mejor que cualquier sueño.
Me desperté temprano, sin alarma, sin prisa. Eso ya era extraño para mí. Preparé una taza de té y salí al porche todavía en pijama, arrastrando un poco los pies, como si no quisiera romper ese momento. El aire de la mañana era fresco, agradable, y el jardín estaba tranquilo, casi en pausa. Dean había pasado semanas cuidándolo, y ahora todo estaba vivo, verde, real. Me senté y rodeé la taza con ambas manos, dejando que el calor me despertara del todo, sintiendo cómo el aroma a flores recién abie