91• Todo se consumía en las llamas.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi razón. Avancé un paso sin pensarlo, como si pudiera cubrirlo con el mío, como si ese gesto desesperado bastara para detener una bala.
—No —me interpuse, la voz quebrada pero sostenida por algo más fuerte que el miedo—. Se acabó.
Seth alzó una ceja, una sonrisa ladeada curvándole los labios, entretenido por la escena.
—Siempre tan valiente, Thalía —comentó—. Y tan dolorosamente predecible.
La mano de Dean se cerró alrededor de la mía con firmeza, tirando de mí ha