Epílogo.
Un año después.
Me quedé unos segundos más frente a la ventana, aun sabiendo que al otro lado del pasillo todos aguardaban. No era indecisión lo que me detenía, sino la necesidad de grabar ese instante en la piel, de permitirme respirar antes de cruzar un umbral que ya no tenía retorno.
El jardín se desplegaba ante mí como una escena detenida en el tiempo, cuidadosamente pensada hasta el último detalle. Las luces colgaban entre los árboles formando arcos dorados, vibrando apenas con la brisa ti