Mundo ficciónIniciar sesiónMi nombre es Ederish Mitchell, tengo poco atractivo físico y siempre he estado enamorada del Adonis de la clase. Estudiamos juntos en un internado. Me odia, aunque no sé por qué. Hace una semana ambos cumplimos la mayoría de edad y nuestros padres, que son super amigos, planearon una reunión y nos cayeron con la noticia de que tienen una nueva empresa juntos, y como ley, Lucas y yo tenemos que casarnos. Él está enamorado de Amanda, yo no existo para él aunque nos conozcamos desde pequeños, y ahora parece que me odia más, pues deberá estar atado toda su vida a la fea que no ama. ¿Y si le ofrezco un trato? ¿Qué de malo podría pasar?
Leer másAlgumas culturas acreditavam que se podia ver o destino nas estrelas, mas meu destino sempre esteve na lua. Quem sou eu? Chamam-me de louca, sonhadora, esperançosa, otimista e até mesmo de iludida, mas você pode me chamar de Cecília ou se quiser ser mais formal pode me chamar de Cecília Arsen.
Você deve está se perguntando coisas sobre mim, certo? Então irei me apresentar, como já disse meu nome é Cecília, mas meus amigos me chamam de Cí, tenho dezesseis anos, e apesar da idade de adolescente eu sou sonhadora como uma criança que acredita em contos de fadas, moro em New York com meus pais Laura e Rodrigo Arsen, meus cabelos são ruivos, ondulados e com uma mecha azul marinho do lado direito, tenho olhos verdes semelhantes a duas esmeraldas, meu rosto e meus ombros possuem algumas sardas e tenho 1,64 de altura, mais sobre mim você irá descobrir ao decorrer da minha história.
Minha paixão pela lua começou quando eu tinha apenas sete anos e meu pai me contava histórias da lua, e a que mais me apaixonou foi a de uma noite de verão em que meu pai sentou na minha cama e disse:
- Vamos dormir, minha pequena Cecília?
- Pai, me conta uma história? - eu disse toda animada.
- Sobre o que, filha?
- Não sei, você escolhe.
- Vejamos... - ele fez uma pausa - Que tal uma história sobre a lua? - ele pergunta olhando para a lua pela janela que iluminava meu quarto.
- Sim, comece!
- Lendas antigas diziam que o sol e a lua eram apaixonados um pelo o outro, mas não podiam viver esse amor, a lua só surgia com o desaparecimento do sol e ambos tinham que cumprir suas funções, o sol iluminando o dia e a lua iluminando a noite, e por esse amor impossível eles sofriam todos os dias e todas as noites, a pobre lua se sentia muito sozinha apesar da companhia das estrelas e ela suplicava sempre para que Deus a deixasse vê seu grande amor, e o sol não fazia diferente, amava muito a lua e também suplicava pela sua amada, mas tudo mudou quando um dia Deus na aguentava mais tamanho sofrimento em que suas criações se encontravam, possibilitou que os dois se encontrassem de vez em quando assim criando o eclipse, e assim mostrando que não existe um amor impossível.
- Nossa, que história linda!
- Sim, muito linda.
- Mas, não existe mesmo um amor impossível?
- Não, minha filha, não existe.
- Mas e se eu não encontrar o meu?
- Minha princesinha, assim como a lua encontrou seu grande amor você vai encontrar o seu, em um dia ou em uma noite, seja aqui ou em outro lugar, porque cada um nesse mundo tem seu par e com você não será diferente!
- E quando eu encontrar o que eu devo fazer?
- Não desistir, assim como a lua não desistiu do seu sol.
- E quando eu vou encontrar?
- Tenha paciência, assim como a lua esperou o sol você deve espera seu amor, pois Deus fará vocês se encontrarem.
- Mas, pai...
- Mas nada, mocinha. - meu pai me interrompe - Você é muito nova pra ficar pensando nisso.
- Tudo bem. - faço beicinho.
- Agora durma com os anjinhos! - ele me dá um beijo na testa.
- Você também, papai.
Naquela noite eu puxei a cama mais pra perto da janela para ficar admirando a lua e eu pensava que um dia ela iria me mostrar onde estava meu sol. Aquela havia sido a primeira história que meu pai contou e a cada história eu me apaixonava mais pela lua e todas as noites eu me debruçava na janela para conversa com ela, ela era minha confidente, e a cada elipse que eu via meu desejo de encontrar meu sol era cada vez mais forte.
[DOS AÑOS DESPUÉS]—¡A… Ah! ¡Lucas!Medianoche. Nada mejor que tener un sueño húmedo a media noche, y con eso no me refería a esos sueños con Lucas como protagonista, ni siquiera hablaba de esos que te incitan a hacerte pis en la cama. No, era de esos sueños descabellados en los que nadaba en un lago paradisíaco, pero que de repente una anchoa me picaba cerca del vientre y entonces la pequeña lesión comenzaba a doler horrible y yo me comenzaba a ahogar, pues hasta respirar era ofensivo. Pues… fue eso lo que me despertó a las 12:00 de la medianoche, gritando como si no hubiera un mañana.Ilógico viendo la hora que era.—¡Lucas! —volví a gritar, sosteniendo mi estómago. No me podía levantar tan rápido y moverme era una pesadilla.Ya había roto la fuente.Sacudí de nuevo del hombro al sujeto a mi lado y… ¡Au! Por fin logré que despertara.—¡El paciente sufre de una neoplasia mediastinal!—¡Lucas!—¿Qué? ¡Ya estoy despierto! Ya estoy…—¡Lucas, va a nacer!—¿Va a nacer…? Nacer… ¡¿Nacer?!.
Me quité el vestido blanco a la velocidad de la luz y regresé abajo. Antes de que el notario se desesperara de la misma manera que el cura.Todo fue muy tradicional.Comenzó hablando de la importancia de respetar tanto el rol de la esposa como el del esposo, de la importancia de la familia consagrada en la sociedad y de la relevancia, importancia, preeminencia y significación de tomar decisiones en pareja y más importante, la confianza y la comunicación que tenía que haber en el lecho familiar. Nos comprometimos a ser un ejemplo a seguir para nuestro hijo y los que vendrían pronto, luego hicimos un juramento de confianza y de amor, y por último intercambiamos las sortijas y firmamos el acta matrimonial; nos unimos ante la ley también, y no podía ser más perfecto.La mirada de Lucas me daba seguridad, me embelesaba y me daba calma. Era mágica.Pasamos a la recepción, y por supuesto, el centro de atención entre cada miembro de la familia, era nuestro pequeño Adib.—Me parece mentira —co
Mi futuro esposo me tomó de la mano y me llevó con él al patio, donde ya nos estaban esperando nuestros amigos y algunos de nuestros conocidos más cercanos, como Gordon y Maddy que estaban en los asientos del medio en la fila de los invitados de la novia. En la misma fila yacían mis ex compañeros de la empresa de textiles, con los que mejor me llevaba, y junto a ellos, el señor Robertson, que no sabía si quedarse ahí o pasarse al lado de los asientos donde iba Lucas. También estaba Elvis y toda su familia, quienes no paraban de elogiar la decoración del patio, las flores pegadas a las orillas de los asientos y las enormes cortinas blancas y doradas que adornaban el altar. Para terminar con mi fila, estaba Bas, quien apenas me vio salió corriendo a abrazarme pese a las malas caras de Lucas; y Maru, que no estaba para nada contenta, pero eso ya era normal en ella, y que fuera a mi boda era una clara señal de que no me aborrecía tanto.Por el lado de Lucas todo se miraba un poco más anim
Justo cuando pensé que ya no podía amarlo más, me estaba dando cuenta de lo mucho que podía equivocarme.Me miró y con una mirada de aliento continuó cantando.«Cuando tus temores desaparezcan, pero las sombras persistan, puedes amarme. Aún cuando no tengas a quien culpar. Ignora la oscuridad y encontramos juntos el camino.Nada dura para siempre, ni la lluvia fría de noviembre.Terminó con voz suave, dejó la guitarra de lado y me tomó de la cintura para llevarme a su regazo.Sollocé, uniendo mi sien a la suya, con los ojos cerrados.—¿Cómo es que eres tan lindo y tan odioso a la vez?.Se encogió de hombros.—talento natural, beba.Subió un poco la falda del vestido y… ¡Cielos! ¡Control, Ederish!.Antes de perderme por completo, tomé su mano y la entrelacé con la mía.—Ya casi, amor. Casi soy solo tuya.Mordió sus labios, respiró en mi cuello y a regañadientes se alejó unos milímetros.—Ya eres mía.Asentí.—Me refiero a que aún falta para la noche de bodas…—Supongo que debemos esper
Dichosa por mis amigos, por mi familia, por mis metas que comenzaban a cumplirse. Me sentí completa como nunca lo había sentido antes, y la mujer frente al espejo me lo decía todo.Ya no podía ver aquellas inseguridades en mi reflejo. Ya no podía ver mis temores. Ahora solo podía ver mis fortalezas, y una de ellas se reflejaba en el cristal, dormido profundamente en su camita de “Toy Story”.No sabía que podía amar a alguien incluso más que a mí misma o a Lucas, hasta que lo tuve en mi vientre y lo vi nacer. Casi tres años y mi amor solo podía ir en aumento. Es que ni siquiera había límite para ese amor. Era un sentimiento que me llenaba todo el pecho. Era algo que me hacía pensar en que si debía elegir entre él o yo, daría entonces toda mi vida sin chistar.Toda mi vida buscando mi propia felicidad, y salió de mi vientre hace tres otoños.No podía pedir más.Suspiré entre risas nerviosas y de nuevo me detallé en el espejo.El vestido era liso y caía en cascada en una elegante falda,
Mi prometido, que llevaba su cabello desordenado, que tenía puesto un pantalón formal negro a la medida y una camisa de mangas largas, con los botones desabrochados y la corbata desamarrada, y que se miraba jodidamente atractivo, me dio la vuelta para rodearme con los brazos por el abdomen y dejar sus labios sobre mi oído.—La última vez no le di razones a la novia para quedarse.—¿No? —murmuré, reposando mi cuello, con mis ojos cerrados, en su hombro —. ¿Y ahora?.Llenó mis tímpanos con una sonrisa traviesa y bajó sus caricias a la orilla del jersey.—Supongo que ahora podemos comenzar algo que terminaremos en la luna de miel y así dejarla con la duda de lo que seguramente ya sospechan lo que le espera…Le di la razón.—Esa idea me gusta.Me volteé despacio y… fue un gran error y un fracaso para mi voluntad.Si por mí fuera, me casaría con él así, justo así…Sin poder evitarlo, tomé las orillas de su camisa y tiré de él hacia mí.Lucas sonrió.—¿Todo bien, nena?Mordí mis labios, adm
Último capítulo