EDDY:
12:45 de la tarde. Había decidido que apenas terminara de armar mis maletas, con las nuevas mudadas de ropa que me llevaría esta semana al internado, iría a almorzar, pero daba la casualidad que ya había terminado de organizar todo y mi padre no salía de su despacho. Todo parecía indicar que Beatriz tenía órdenes directas del monarca del hogar de no servir la comida hasta que estuviéramos todos en el comedor.
De casualidad solo faltaba él.
Bueno, aguantaría.
Al menos había logrado desa