LUCA
El dolor pulsaba en su costado como un recordatorio constante de su fracaso. Luca apretó los dientes mientras cambiaba el vendaje, observando la herida que le había dejado la bala al rozar sus costillas. No era profunda, pero dolía como el infierno. Más que la herida física, le dolía el orgullo.
Había fallado. A Bianca. A sí mismo. A la promesa que hizo sobre la tumba de Salvatore Moretti.
Sentado en el borde de la cama de su apartamento, Luca repasó mentalmente cada segundo de la emboscada