Hay momentos en la vida en los que todo parece un equilibrio frágil, como caminar sobre una cuerda floja sin saber si la caída será inevitable o si la red de seguridad aparecerá justo a tiempo. Ahora, aquí, en este preciso instante, me encontraba en esa cuerda floja, sin saber si lo que me esperaba era una oportunidad para volar o una caída estrepitosa que me destrozaría.
La tensión entre Kael y yo había alcanzado un punto en el que la atracción, que ya de por sí era innegable, chocaba con el o