Mundo ficciónIniciar sesiónErin passou sua vida acreditando ser uma humana comum, até que a verdade veio à tona: ela era a filha perdida de um alfa, roubada ao nascer e criada longe de sua verdadeira alcateia. Agora, como mãe de gêmeos, sua única certeza é que precisa protegê-los de um mundo que mal se compreende. Enquanto Erin luta para se adaptar à sua nova realidade, Lucian, o poderoso Rei Alfa, carrega o peso de um reino e a dor da perda. Ele nunca imaginou que o destino o levaria de volta ao passado que tentou esquecer—ou que seu caminho se cruzaria com uma mulher que mudaria tudo.
Leer más……….PUNTO DE VISTA [Mirai]………
— Lea el contrato, señorita JonhsonTengo veinte años, apenas hace un mes comenzaron a darme clases, aunque he aprendido rápido, no me creo capaz de analizar este contrato.Mis padres murieron hace seis meses, en un accidente de auto. Mis padres eran los sirvientes en la casa de la familia Elric, una familia muy adinerada de Croacia.Los Elric se conforman de la señora Amanda Elric y el señor Edward Elric, junto a su único hijo que tuvieron hace dieciocho años llamado Alphonse Elric.Ahora que mis padres muriendo, la familia Elric quiere que firme un contrato de trabajo, para tomar el lugar de mi madre.— ¿Si lo firmará señorita Jonhson? —me dice impresionado el abogado de la familia Elric¿Por qué se impresiona? Es un simple contrato de trabajo. ¿No?Con las hojas entre mis manos, intento leer y averiguar un poco más lo que dice, pero me es imposible y además ve da vergüenza aceptar que no sé leer a pesar de la edad que tengo.Así que donde veo la línea y mi nombre, que es lo único que puede leer en cualquier idioma, pongo mi nombre como firma.— Listo. ¿Cuándo me podré presentar en casa de los Elric? —preguntó con rapidez al ver que el abogado se está preparando para irse— Se le informará por llamada, en este momento no están en la ciudad. Hace un mes el hijo de los Elric tuvo un accidente grave, así que no estarán por aquí un tiempo.Alphonse Elric, un hombre que lo ha tenido todo desde el día que nació, debido a eso, se formó en un hombre arrogante e inclusive un tanto sádico, me atrevo a decir eso porque muchas veces vi a varias mujeres salir de su habitación llorando.Pero sea como sea, también es un hombre increíblemente cuidadoso. Así que, si tuvo un accidente, debió ser algo que no pudo anticipar.— Gracias —respondo en voz baja— La familia Elric espera que puedan continuar con usted trabajando bajo confianza igual que lo fue con su madre, señorita Jonhson.— Es mi intención, espero impresionarlos tanto como mi madre lo hizo. Me contó miles de veces la buena impresión que dio desde el primer día de trabajo —sonrió con amabilidad.— Tenga aquí una copia del contrato que acaba de firmar, señorita. Si no tiene ninguna otra duda, me retiro.Cuando el abogado me pasa un montón de hojas más, me quedo observando la primera… algo que si estoy segura de que se leer, son los nombres, así que cuando veo el nombre de Alphonse y no del señor Edward me quedó sin entender.— ¿Por qué está el nombre de Alphonse en el contrato?— ¿Qué nombre esperaba? ¿El del señor Edward? —el abogado ríe como si hubiese dicho un chiste, pero mi mirada sigue seria.— El señor Edward siempre hace los contratos— El señor Edward en casado, señorita Jonhson, así que es obvio que eso nunca pasará.— ¿El nombre del señor Edward no está aquí por qué está casado?— Así esSupongo que eso es algo demasiado obvio, por la forma en la que el abogado me ha respondido. Avergonzada, sintiéndome tonta, agradezco de nuevo y lo veo irse.Mi familia es de Inglaterra, pero mis padres nunca se llevaron bien con sus hermanos, así que estoy sola. Aquí en Austria, vivíamos en la gran casa de los Elric, así que como debo esperar a que me llamen, me quedaré en un convento.Es gratis.…Casi todas las madrugadas despierto llorando, aunque ya pasaron algunos meses de la muerte de mis padres, aún me sigue doliendo, pero no tanto como el primer día.Las mujeres del convento me ayudaron los días siguientes a seguir estudiando, así que cada día podía leer textos más y más complicados.— Buen día, hermana Sol —saludo y bajo mi cabeza como respeto. He estado en este lugar por varias semanas, no me han pedido ni un solo dólar de cooperación, así que comienza a darme pena mi propio asunto.— No bajes la cabeza de esa forma, Mirai. Nunca te avergüence si no haces nada malo, así que levantarte con orgullo.Aunque ella me diga eso, no puedo evitar seguirme sintiendo de esa forma. Cuando miro de frente a la hermana Sol, ella me sonríe de forma amable.— Gracias— Tienes una llamada esperando en la oficina, de la familia Elric. ¿Es la llamada que esperabas?Cuando escucho esa gran noticia, mi corazón late de alegría. Comenzaba a pensar que se habían olvidado de mí.— Si, Si. ¿puedo ir a responder?— ClaroComienzo a correr por el pasillo, temo que, por tardar, cuelguen la llamada. Aunque la señora y el señor son amables casi todo el tiempo, perdieron no arriesgarme haciéndolos esperar.Básicamente casi tiro la puerta de la oficina de la hermana Sol para entrar y poder responder.— Discúlpeme por hacerla esperar, señora Elric —digo en cuanto tomo el teléfono, mi respiración es entrecortada, he corrido una distancia bastante larga.— Mi madre no te ha llamado —la voz amarga del hijo de los Elric es lo que menos esperaba escuchar.— Disculpe, joven Elric. Pensé que era la señora, había estado esperando su llamada por bastante tiempo.Puedo escuchar que sale un suspiro pesado. Los señores Elric casi no dejan que su hijo tenga contacto con los sirvientes, debido a su mal modo de tratar a las personas, así que por esa razón no pensé que fuera el.— Te espero mañana en mi despacho, desde mañana podrás empezar.¿Empezar? ¿Con él?— ¿No me explicaran los deberes la señora Elric, joven Elric? —preguntó confundida.— ¿Es que no sabes leer los contratos, Mirai Jonhson? ¿Eres una persona tonta acaso?No puedo aceptar que no se leer y menos ante una persona como Alphonse. Mañana cuando vaya a la casa de los Elric, buscaré a la señora.— Si, discúlpeme joven Elric.— Llámame Alphonse, será demasiado obvio que me sigas llamando Elric —responde secamente— Ven con cualquier vestido blanco que encuentres, si no tienes uno, está por llegarte uno.¿Vestido blanco? ¿Para qué?Selena franziu o cenho ao ver a expressão hesitante de Caden. Ele e Lívia haviam pedido para conversar, e os dois estavam estranhamente nervosos. A sala estava aconchegante, iluminada pelas lâmpadas suaves do fim da tarde. Celeste, mesmo de repouso, fizera questão de descer e estava sentada confortavelmente com um cobertor sobre as pernas, sorrindo com curiosidade.Lívia segurava a mão de Caden, mas seus olhos reluziam com algo entre emoção e ansiedade. Ele foi o primeiro a falar:— A gente... a gente acabou de voltar do médico. Lívia não estava se sentindo muito bem ultimamente, e...Ele parou, procurando palavras. Celeste arqueou uma sobrancelha e Selena se inclinou para frente.— E o que foi? É algo grave? — perguntou Celeste.— Não! — respondeu Caden rapidamente, mas logo emendou: — Quer dizer, ela não vai poder mais ajudar com a decoração do quarto do bebê, Sel... sinto muito.Selena arregalou os olhos.— O quê?! Como assim ela não pode mais ajudar? Lívia, você está doente? É sér
Acordei antes mesmo do sol subir completamente no céu. Um hábito que não abandonei desde que meus filhos nasceram. Gosto de aproveitar esse momento tranquilo, quando tudo está em silêncio e o mundo parece menos complicado. Caminhei em passos leves até o quarto deles, empurrando suavemente a porta.Luke e Lucy dormiam enroscados um no outro, os rostinhos relaxados e tranquilos. Me ajoelhei entre as camas, beijei cada um na testa e sussurrei:— Mamãe vai passar a manhã com a titia Celeste, mas volto pro almoço. Amo vocês mais do que tudo.Lucy abriu um olho, ainda sonolenta.— A gente também te ama, mamãe. Vai com a titia. A gente vai brincar com a babá.Luke murmurou algo incompreensível, virou pro lado e voltou a dormir. Sorri. Eles estavam bem. Com a babá por perto e cercados de segurança, eu podia relaxar.Fui caminhando em direção ao quarto da Celeste, animada com nossa manhã de irmãs. Tínhamos combinado ontem que planejaríamo
A semana seguinte ao despertar da Luna Helena foi marcada por reuniões, visitas e despedidas. Embora seu corpo ainda estivesse frágil, sua mente permanecia afiada como sempre. Desde que acordara, não descansara por completo — insistia em ser atualizada sobre tudo o que havia ocorrido durante os dias em que esteve desacordada. O ataque à Lua Escarlate, as vidas perdidas, os feridos e, principalmente, a incerteza sobre o verdadeiro inimigo por trás de tudo.Selena, ao lado de Lucian, estivera presente desde o momento em que a mãe abriu os olhos. Porém, com o tempo, sua preocupação com a irmã Celeste, cujo parto se aproximava, começou a crescer. Ela e Lucian decidiram retornar ao palácio da Matilha Real, onde Celeste seguia em repouso absoluto, conforme as orientações médicas. Helena compreendeu — afinal, Celeste precisava da irmã agora mais do que nunca.Mas antes da despedida, ainda havia conversas a serem tidas.---Na sala principal da casa da alcatéia da Lua Escarlate, a família est
Um mês havia se passado desde o ataque brutal à Matilha da Lua Escarlate. As cicatrizes ainda marcavam os corações de todos, mas, aos poucos, a vida retomava seu ritmo. Selena permanecia na alcatéia durante todo esse tempo, recusando-se a deixar o lado da mãe, cuja presença adormecida ainda ocupava o quarto no andar superior da casa da alcatéia.Na manhã daquele dia, o aroma de café fresco preenchia a cozinha. Isla estava sentada à mesa com Kael e sua pequena família — Luke, Lucy e a doce Nara, que agora fazia parte deles. A garotinha, de cabelos castanhos e olhos grandes, se sentava ao lado de Lucy, tímida mas sorridente, ajudando a passar geleia em um pão com os dedos ainda desajeitados.— Está uma delícia, tia Isla — disse ela, ainda se acostumando a chamá-la assim.Isla sorriu, o coração aquecido.— Que bom que gostou, querida. Mas agora sou mais que sua tia... sou sua mãe, lembra?Nara corou e assentiu, escondendo o rosto no ombro de
Três dias haviam se passado desde o ataque à Matilha da Lua Escarlate, e o cenário ainda era de dor e incertezas. Os corpos dos renegados haviam sido queimados, mas ninguém sabia quem os comandava. A ameaça permanecia invisível, pairando como uma sombra silenciosa sobre todos.Luna Helena continuava desacordada na enfermaria, e seu estado delicado mantinha Selena em constante vigília. Ela recusava-se a sair do lado da mãe, seus olhos inchados pelo cansaço e pelas lágrimas silenciosas.Lucian, preocupado com a segurança e bem-estar da família, retornou à Matilha Real apenas para buscar as crianças. Sentia que, com tudo o que estava acontecendo, era melhor tê-las por perto — mais seguros, mais próximos, mais unidos. Luke e Lucy foram recebidos com carinho pela antiga babá, uma ômega bondosa que havia cuidado deles quando ainda eram recém-nascidos, nos tempos tranquilos da Lua Escarlate. Apesar da dor que pairava sobre todos, ela se emocionou ao rever os pequenos, cui
O dia seguinte à reunião emergencial com o Conselho dos Anciãos nasceu com uma estranha tensão no ar. O sol ainda não havia surgido por completo quando o caos tomou a Matilha da Lua Escarlate.Gritos. Cheiro de sangue. Corpos tombando um a um na fronteira.Renegados em grande número cruzaram os limites do território, destruindo parte das defesas e abatendo os guerreiros da patrulha noturna. A destruição foi rápida e brutal. Casas foram quebradas, crianças precisaram ser escondidas, e mesmo com os esforços desesperados dos defensores, parte do território foi invadida.Luna Helena, a matriarca, lutava para proteger um grupo de filhotes escondidos perto da floresta quando foi surpreendida por três renegados. Ela lutou com bravura e feriu dois deles, mas sofreu ataques profundos antes que reforços chegassem. Ela caiu desacordada nos braços da filha Isla, que havia chegado com Kael logo após o ataque.Enquanto isso, no Palácio Real…Selena despertou de um pesadelo ofegante, com os olhos ma
Último capítulo