El bosque estaba más oscuro de lo habitual esa noche. La luna, llena y brillante, colgaba en el cielo como un faro frío que iluminaba mi destino. Había llegado el momento de buscar respuestas, de desafiar lo prohibido. Las antiguas leyendas hablaban de un ritual ancestral para comunicarse con la diosa Luna, la guardiana de todas las marcas y almas que llevábamos dentro. Pero también advertían que nadie debía intentar ese contacto sin estar preparada... y yo, con el corazón en llamas y el alma l