Volver nunca es fácil cuando dejas atrás más que un lugar: dejas dudas, rencores y cicatrices. Pero ahí estaba, de nuevo en el corazón palpitante de la manada, rodeada por miradas que ardían con desconfianza y algún que otro reproche no tan oculto. Mis pasos resonaban en la tierra húmeda mientras avanzaba, cada mirada clavada en mí como una daga helada.
“¿Alfa?”, murmuraron algunos. “¿Una loba entre lobos?” Otros simplemente negaban con la cabeza, como si un espejismo intentara apropiarse del t