Es extraño cómo a veces las palabras tienen el poder de desbaratar todo lo que has construido, como un muro que se derrumba con solo un soplo. Hoy, en la sala de estar, mientras intentaba concentrarme en algo tan trivial como un mapa de las rutas de la manada, Kael rompió el silencio con una frase tan inesperada que me hizo darme cuenta de lo cerca que realmente estábamos, aunque no lo quisiéramos.
—Mi madre murió cuando yo tenía seis años— dijo, con una calma que me heló la sangre.
No fue una