Capítulo 103. No eres más que un viejo.
Arthur sentía que se quemaba por dentro. El placer no era una ola, era un incendio forestal que consumía cada rincón de su ser, reduciendo a cenizas su control, su lógica, su frío sentido de superioridad.
Nunca, con ninguna mujer en ninguna parte del mundo y había tenido muchas, había experimentado esta conexión eléctrica, visceral.
Cada movimiento, cada gemido ahogado de Camila, cada contracción de su cuerpo alrededor del suyo, era un circuito que lo alimentaba y lo devoraba al mismo tiempo.