Capítulo 134. El pacto de luz.
Pasillo de la habitación de Camila.
La puerta de la habitación de Camila estaba cerrada. Bruno y Victoria aguardaban en el pasillo. Bruno estaba recargado contra la pared, con los brazos cruzados para proteger sus costillas, mirando fijamente la madera de la puerta como si quisiera atravesarla con rayos X.
Victoria caminaba de un lado a otro, frotándose los brazos, sintiendo que el frío del hospital la había seguido hasta su casa.
—Lleva mucho tiempo ahí adentro —murmuró Victoria, deteniéndose frente a Bruno—. ¿Y si es grave?
—Salcedo sabe lo que hace —dijo Bruno, aunque su mandíbula tensa delataba su propia preocupación—. Si fuera una emergencia, ya nos habrían llamado para trasladarla.
Finalmente, la manija giró. El Dr. Salcedo salió, cerrando la puerta suavemente tras de sí. Su expresión era ilegible por un segundo, lo que hizo que el corazón de Victoria diera un vuelco, pero luego suspiró y relajó los hombros.
—Pueden respirar tranquilos —dijo el médico en voz baja para no desper