Capítulo 130. El regreso de los reyes.
Tres semanas después
El sonido metálico de la cremallera cerrándose resonó en la habitación vacía como el acorde final de una sinfonía demasiado larga y dolorosa.
Bruno Ávalos ajustó el cierre de la maleta de cuero y se enderezó, soltando un suspiro que liberó la tensión acumulada en sus músculos dorsales.
Se llevó una mano instintiva al costado derecho. Sus costillas ya no estaban vendadas, y según las últimas radiografías, los callos óseos se habían formado correctamente, pero la rigidez se