Capítulo 135. Piel contra piel
Habitación principal. Un mes después
La espera había terminado. Habían sido cuatro semanas de paciencia obligada. Cuatro semanas de besos que se detenían al borde de la prudencia, de dormir abrazados con cuidado de no presionar heridas, de caricias que esquivaban las zonas sensibles.
Pero esa noche, el Dr. Salcedo les había dado el alta definitiva. Las costillas de Bruno habían soldado. La cicatriz abdominal de Victoria, aunque seguía roja y visible, estaba completamente cerrada y el tejido interno había sanado.
La lluvia golpeaba suavemente los cristales del balcón, aislando la habitación del resto del mundo. Nathan dormía en su cuarto y Camila había salido con unas amigas, retomando poco a poco su vida social. La casa era solo de ellos.
Victoria salió del baño envuelta en una bata de seda color perla. Se había soltado el cabello, que le caía en ondas húmedas sobre la espalda. Se sentía nerviosa, con un cosquilleo en el estómago similar al de una primera cita.
Bruno la esperaba. Esta