Capítulo 135. Piel contra piel
Habitación principal. Un mes después
La espera había terminado. Habían sido cuatro semanas de paciencia obligada. Cuatro semanas de besos que se detenían al borde de la prudencia, de dormir abrazados con cuidado de no presionar heridas, de caricias que esquivaban las zonas sensibles.
Pero esa noche, el Dr. Salcedo les había dado el alta definitiva. Las costillas de Bruno habían soldado. La cicatriz abdominal de Victoria, aunque seguía roja y visible, estaba completamente cerrada y el tejido int