Capítulo 131. Síntomas.
—¡No! —Camila se enderezó de golpe, lo cual fue un error, porque se puso verde—. No, Victoria, por favor. Si llamamos a alguien, nos van a retener. Van a querer hacerme análisis, me van a poner suero... y no voy a aguantar ni un minuto más en este edificio. Solo necesito aire. Y azúcar.
Bruno la miró con severidad, evaluando la situación. Sabía que Camila tenía razón en una cosa: si pedían asistencia, el protocolo del hospital retrasaría su salida horas. Y todos estaban desesperados por irse.