Capítulo 133. Quemaría al mundo por ti.
Bruno se giró hacia Victoria. Su expresión cambió. Ya no era el padre tierno, sino el arquitecto orgulloso que está a punto de revelar su obra maestra.
—Victoria, ven conmigo.
Victoria sintió un escalofrío. Sabía a dónde iban. La cocina. El lugar donde había entrado el demonio. Donde había visto el cuchillo brillar. Donde había sentido cómo el acero la atravesaba y la vida se le escapaba entre los azulejos fríos manchados de harina y sangre. Dudó. Sus pies parecían de plomo.
—Bruno... no sé s