CAPITULO ESPECIAL: UN BOLETO A CANCÚN.
CAPITULO ESPECIAL: UN BOLETO A CANCÚN.
Santiago empujó con fuerza, sus manos clavadas en las caderas de Elena mientras la cama crujía contra la pared una y otra vez.
El sudor se les pegaba a la piel, y el aire del dormitorio se llenaba con el olor a cuerpos en movimiento, roto solo por la luz amarilla que se colaba de la calle. Elena arqueó la espalda y sus gemidos salieron altos y crudos.
—¡Santi... ay, Dios... SANTIAGO! —gritó, hundiendo la cara en las almohadas para amortiguar el sonido, p