La idea de salir a buscarlo no me cayó como un rayo: se armó con piezas chicas. Dirección: la vi sin pedirla. El día del café, cuando Tomás buscó monedas, asomó un llavero negro con letras plateadas: Los Canelos / Torre B. Semanas después, en un pasillo, se le cayó una boleta: Farmacia San Damián, Av. Matta 531. Barrio acotado. Lo del kiosco tiene lógica: frente a cada edificio hay alguien que vende diarios y sabe quién entra y quién no. No iba a pedirle su vida, solo a confirmar que está.
No s