GIULIA
Las paredes blancas de la clínica me parecían sofocantes. Llevaba más de media hora esperando, y aun así el tiempo no pasaba. Mi pierna temblaba sin control mientras jugaba con los dedos de mis manos. No era solo el resultado de los análisis lo que me ponía nerviosa, era todo lo que estaba ocurriendo en la casa de los Volkov.
Ivanka, la esposa de Iván, había desaparecido con Máximo. Nadie sabía a dónde habían ido. Fiorella estaba destrozada, aunque en el fondo, yo sabía que algo dentro