Mundo de ficçãoIniciar sessãoCarine Carvalho es una chica brasilera que fue víctima por la trata de blancas. Tan solo era una niña cuando fue capturada por un grupo vendedores de personas. Fue vendida a un burdel a las afueras de las vegas la ciudad del pecado. Rota, así es como se sentía la pequeña criatura de ojos azules en el primer momento en que lo conoció. Le enseñaron todo lo que tenía que saber para cuando un hombre rico la comprara y fuese la meretriz de un millonario o un mafioso. Ella veía una opción para escapar de aquel infierno, pero que equivocada estaba. Sus labios, su voz, su piel, aquellos ojos matadores que la hacía sentirse débil, él la introdujo en la oscuridad, no solo la convirtió en su vicioso juguete erótico sino también en su esposa y Esclava. Atrapada, envuelta en ese paradigma de deseo y pasión. Muerte, sangre, mafia. —Tu único pecado fue amarme.
Ler maisEl frio cala mi cuerpo, no siento ni un solo gramo de calor, mis dientes rechinan y trato todo lo posible de tapar mis piernas que se encuentran desnudas por el corto vestido que cargo. Tiemblo, miro a todas partes con miedo, ¿miedo de quién?, de ellos… de los hombres que me arrebataron la libertad y me encerraron en este cuarto sucio y maloliente.
Tomo una bocanada de aire, cierro mis ojos con fuerza inútilmente evitando las lágrimas, pero es imposible no llorar. Me encojo más cuando la puerta se abre y entra ese hombre.
Si… él, aquel fenómeno de carne y hueso, lleno de maldad, de una oscuridad que no puede esconder —muñequita hermosa ya es hora, es mejor que te comportes si no quieres morir, tengo el extraño presentimiento de que tendrás una vida bastante favorable —chillo cuando me toma del brazo fuertemente obligándome a ponerme de pie —serás una buena puta, ya me imagino cuantos hombres podrán tocar este cuerpo hermoso, lástima que no sea yo —ríe malévolo. Las lágrimas caen por mis mejillas incontrolablemente, es inevitable, pero huir no es una opción ahora solo me queda sobrevivir.
El hombre me saca del sucio lugar, caminamos por los largos pasillos hasta llegar a una sala enorme, hay varios hombres con armas, también hay más mujeres jóvenes y otras ya mayores de 18 años.
Me quejo cuando salimos del viejo edificio, el aire helado choca contra mi cuerpo desnudo erizando mi piel al instante. El hombre me sigue jalando del brazo hasta que me mete en una furgoneta negra. Le da órdenes al conductor y este comienza su camino saliendo de aquel lúgubre lugar.
Me mantengo en silencio hecha un ovillo durante todo el viaje hasta que llegamos a un edificio bastante llamativo con un cartel grande iluminado con bombillas de colores. No pude ver que decía ya que los vidrios polarizados y el auto en movimiento no me dejaron ni siquiera detallar el lugar.
El conductor se estaciona en la entrada y mi captor abre la puerta —¡tú quédate aquí, ni se te ocurra a escapar niñita o tu destino será muy trágico! —no digo nada, si de por sí ya estaba viviendo una experiencia desafortunada que más daba si fuese peor.
De todas formas, no moví ni un musculo, el hombre estaba hablando con una mujer en la entrada de ese lugar, note como esa chica le entregaba un maletín y el hombre se daba vuelta para encaminarse de nuevo a la furgoneta. Abre de la puerta y me toma del brazo sacándome de allí y entregándome a la mujer rubia y despampanante.
La señora de mirada acaramelada me barre con sus ojos y sonríe —es perfecta, las brasileras son una verdadera belleza exótica —dice en un idioma que no conozco. Frunzo el ceño. ¿Quién es ella y por qué me trajeron aquí? —bienvenida querida, este será tu nuevo hogar…
El miedo es algo del cual no me acostumbraría, pero… no sabía que depararía mi vida en este momento y mucho menos sabia hasta qué punto podría soportarlo.
Infierno es el que se vive en la tierra, este lugar creado para nosotros los pecadores creados por un Dios que no vemos, pero creemos.
Tengo miedo, miedo de lo que viene y de lo que vendrá.
MASSIMO.Remango mis mangas y tomo una cuchilla afilada, tenía como un mes que no hacia esto, llevar el orden es mi deber, pero no suelo ensuciarme las manos muy a menudo no desde que tengo esposa. Miro al hombre guindado frente a mí, hago una mueca cuando me llega el olor a mierda seca. Se ha cagado en los pantalones, su cuerpo está todo ensangrentado con muchas heridas profundas. Doy la orden de que lo despierten, Lauro lo baña con vinagre y sal, este despierta gritando, sus gritos son de dolor un dolor profundo y desgarrador.—¡YA POR FAVOR, POR FAVOR! —grita con fuerza. Tomo entre mis manos su cuello haciéndolo mirarme a los ojos. El hombre tiembla de miedo entre mis dedos, su mirada es asustadiza y dolorosa —¡perdóneme señor! —suplica. Le sonrió maquiavélicamente y niego.—Yo no perdono la traición —digo antes de enterrar mi daga en su estómago. El hombre abre su boca para gritar, Lauro aprovecha para abrir su boca para mí, agarro su lengua y la corto, el rugido que sale de la ga
Me despierto toda adolorida, estoy más que identificada a los pequeños alfileres que se clavan en mi centro y la parte de atrás. Ayer una vez más tuve que ceder, siempre era lo mismo.Cada vez que Massimo me humillaba yo lo perdonaba, así es nuestra vida y yo soy solo su esclava, esa que hace lo que pide sin negarme incluso hubo muchas veces que tuve que morderme la lengua por el simple hecho de no querer despertar a la bestia violenta que Massimo Barbieri posee en su interior.Me doy una ducha rápida y me coloco ropa deportiva, hoy deseaba hacer ejercicio quemar calorías. Al salir de mi recamara me encuentro con Marcello, el me barre con su mirada y deja su vista puesta en mi cuello —¿lo has perdonado? —me encojo de hombros.—Sabes que no puedo negarme a él aun por más enojada que este, además no le he perdonado solo lo he dejado pasar como a todas las demás infidelidades y faltas.—Comprendo, pero… —se calla, el acorta la distancia y posa sus manos en mi rostro. —pelearas hoy, entre
Lo veo salir del baño con la toalla enrollada en su cintura, trago saliva al ver su escultural cuerpo tatuado y musculoso. No comprendo porque siempre hace lo mismo, después que se revuelca con las meretrices de su prostíbulo viene a mí como un mal nacido a poseer mi cuerpo.Odiaba cuando hacía eso, pero a Massimo Barbieri no le importaba nada más que su placer y satisfacción al poseerme —ya me he bañado ahora ven aquí y…—¡Vete a la mierda Massimo! —le grito antes de entrar al baño y cerrar la puerta con seguro. Cierro mis ojos con fuerza, dolor, estoy tan identificada con el que ya estoy acostumbrada. Yo lo amo, lo amo mucho y cada cosa que hace es como apuntarme con un arma y disparar miles de veces.Lo sé, soy una puta masoquista.Seco mis lágrimas con agresividad, me miro al espejo, las ojeras son notables bajo mis parpados, mi cabello esta enmarañado, mi cuerpo marcado con cicatrices y tinta, el me marco, desde que me trajo aquí me marco como si fuese ganado, yo soy… soy la joya
MASSIMO.Me despierto un tanto asustado por el mal sueño, las pesadillas siempre están allí aprovechando cualquier momento para fastidiarme. Paso mis manos por mi rostro con pericia, miro a mi lado para ver a mi deliciosa esposa, pero no está, ella no esta no vino a dormir aquí, eso me enfada un poco, pero al recordar la noche anterior se me pasa, ella esta dolida por supuesto que no quiere estar a mi lado.Tomo mi teléfono de la mesita de noche y llamo a la floristería favorita de mi mujer. Pido variaciones de rosas blancas y rojas, no me importa llenar la mansión con flores todo tiene un propósito y sé que funcionara, al fin y al cabo, es una mujer, Carine es una amante a lo delicado y hermoso y la única con derecho a reclamarme lo que sea.Me doy una ducha, me visto con mi habitual traje negro, media hora después salgo a desayunar, estoy emocionado siempre lo estoy, lo que más me gusta de las mañanas es ver a mi esposa desayunar, la manera en cómo lo hace me pone cachondo y que no
La mujer se acerca a mi marido y le besa la comisura del labio, no digo nada mi mente solo planea como deshacerme de esta puta. Tengo que encontrar la forma, pero siendo ella de una familia rica he importante en el mundo de mi marido es muy difícil.—Oh querida Carine ¿Cómo estás?, la última vez que nos vimos estabas muy distraída —se a lo que se refiere la última vez que nos vimos yo los vi follando y ese mismo día estuve pensando en un millón de formas de matarlos a ambos.—Hola Susan estoy bien ¿y tú?, aquella vez estaba pensando en unas cosas del trabajo aparte de que Mi esposo no me ha dado tregua por la noche —una ronca risa eriza mi piel, Massimo me aprieta más a su fornido cuerpo y besa mi mejilla.—Oh claro, ahora me hechas la culpa a mí, cielo mío, ¿qué cosas son esas? —Susan no dice nada solo nos mira a ambos con indiferencia, pero, aunque quiera esconder lo que siente, sé que se está muriendo de ganas de estar aquí entre los brazos de Mi esposo y siendo la legal esposa de
2 AÑOS DESPUES.Mis tacones resuenan en el pulcro y bien encerado piso de mármol, entro al enorme salón de los Buttons una de las familias más acaudaladas de las vegas. Voy del brazo de mi marido Massimo Barbieri, el hombre más poderoso, guapo, engreído, arrogante y sobre todas las cosas el jefe de la organización criminal más buscada y famosa del mundo.Nadie sabe cómo luce, como es su voz, es tan sigiloso como una pantera, pasa desapercibido por los eventos políticos.Todos los ojos de los invitados están puestos en nosotros, la pareja del año, la muñeca trofeo del capo de los capos y el hombre de hierro que porta la corona, el deseo de las mujeres y el respeto de los hombres. Muerdo mi labio inferior en un acto seductor.Los anfitriones nos reciben con una enorme sonrisa dándonos la bienvenida a su casa y la excéntrica fiesta.—Es un gusto volver a verte Massimo, por un momento pensamos que no vendrías —y en realidad no íbamos a venir, pero yo insistí en ello. ¿Qué por qué?, bueno
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