Julia retrocedió unos pasos. Las palabras de Isabella le habían golpeado físicamente.
—No, yo... no quise... fue...
Julia cayó al suelo.
—Si hubiera sabido... No sabía...
Romano avanzó hacia ella y la levantó. Isabella sonreía con malicia.
—No temas. A Isabella le encanta poner a todos a prueba.
—¿Qué hizo Julia? —pregunté sin apartar la mirada de Isabella.
—Contó a Jesús dónde iba a estar.
El silencio lo inundó todo por unos segundos. Julia negaba con la cabeza. Sabía que no pensó en nada malo