Miraba a mi suegra, que se había vuelto a sentar sin terminar de saber si con sus palabras me aceptaba o me amenazaba. Cogí la copa y volví a beber. Como siguiera mucho más tiempo con ella, acabaría afectándome el alcohol.
No sabía si con esto había dado por terminada la conversación y debía levantarme o aún debíamos tratar más temas. Ella me miraba con curiosidad. O al menos eso interpretaba yo en su mirada. ¿Esperaba una respuesta?
—¿Y de la cofradía? —pregunté tratando de romper el silencio