Cindy
Aún tenía las mejillas ardiendo, y no era sólo por el calor que había dentro del coche. Mi respiración trataba de encontrar su ritmo normal, pero la piel aún me hormigueaba por todas partes. Me acomodé en el asiento, sintiendo el cuero frío del interior del coche contra mi espalda.
Nos estábamos terminando de vestir, sin dejar de lanzarnos miradas que amenazaban con repetir la escena si no terminábamos rápido.
Nunca había tenido un encuentro así, jamás. Ni siquiera sabía que algo tan inte