Bruno
“La tienen”.
Aquellas palabras fueron como un trueno respaldado por un relámpago y en ese instante desaparecieron. Me querían a mi, pero ya se habían ido o al menos no estaban dando la cara.
Cindy estaba en manos de la FIAC.
Eso era lo único que importaba.
Cindy no era débil.
Y por primera vez, eso no era suficiente.
Caminé de un lado a otro, como un animal enjaulado. No porque estuviera atrapado físicamente. Eso nunca. Pero por dentro, algo me roía, un tipo de furia que no podía disparar