Cindy
La atmósfera cambió en un instante. Gabriel pareció notarlo también, porque se tensó y retrocedió.
—Nos vemos luego, Cindy —murmuró, desapareciendo antes de que pudiera responder.
No tuve tiempo de decir nada. Bruno avanzó hacia mí con pasos firmes, sus ojos ardían con una mezcla de furia contenida y algo más primitivo que me erizó la piel. Me tomó de la muñeca con firmeza y me guió sin miramientos hacia una de las salidas laterales.
No hablé, no podía.
Caminamos en silencio hasta que es