Víctor Álvarez
La luz de la tarde se filtraba apenas por las persianas de mi oficina, dibujando líneas irregulares sobre los montones de documentos esparcidos por el escritorio. La placa con mi nombre: Víctor Álvarez, comandante en jefe de la Fuerza de Intervención Contra Armamento y Capitales, la FIAC. Yacía sobre la mesa brillando bajo un dorado impoluto.
Sabía lo que aquello significaba. Somos la última barrera entre la corrupción más voraz y un mundo que apenas logra mantenerse a flote. Cad