Villa Leone — Amanecer.
El cielo amaneció dorado, tranquilo, como si el mundo quisiera ofrecerle tregua a la familia Leone.
El jardín se llenaba de risas infantiles: los gemelos, torpes pero firmes, daban sus primeros pasos entre las flores.
Nonna Vittoria los observaba con ojos brillantes mientras Luciana, con su vientre ya visible, les cantaba una melodía suave.
Greco los miraba desde la terraza, con una copa de café entre las manos.
Por primera vez en meses, respiraba sin miedo.
—Parece un