El sol apenas comenzaba a filtrarse por los ventanales del viñedo.
El aire olía a uva fresca y a café recién hecho; la vida seguía con la misma cadencia perfecta que los años habían construido.
Pero dentro de Dante Jr, nada estaba en calma.
Se había despertado temprano. No podía quitarse de la mente la imagen de Victoria riendo en la cena, hablando del chico con el que saldría.
Recordó las palabras de su padre, “si la amas, díselo”, y supo que no podía seguir callando.
Subió los escalones